More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  Abrigos a la siestaPhotosProfileFriendsBlog Tools Explore the Spaces community

Blog

    9/26/2008

    Dejo (Te)

     
     

    te dejo en la orilla

    de tu almohada

    la lealtad de mi mirada

    un silencio de palabras

     

    te dejo sobre

    tus párpados cerrados

    la yemas de mis dedos

    transformadas en caricias

     

    te dejo en la

    curva de tus labios

    el ahogado roce

    de los míos

     

     

    te dejo todo

     

     

    libre - Eduardo Frío

    Foto: Libre - Eduardo Frío

     

     

     

     

     

    menos lo que me llevo conmigo

     

    SIESTA

     

    8/31/2008

    Dulce de noche

     

     

    Ella

    se había quedado sentada en el primer escalón

    mientras  acomodaba su falda con un gesto nervioso.

    La estiraba haciéndola llegar casi hasta los tobillos.

    Planchaba los retazos que le cubrían sus muslos

    tiernos, blancos, que le temblaban todavía

     

     

     

    Intentaba tapar los placeres

    a los que terminaba de entregarse,

    y distraer las lágrimas que empezaban a asomar.

    Se levantó despacio y giró su cuerpo

    mirando el final de la escalera.

    Avanzó lento sin retirar la mirada de cada paso

    y desapareció entre sombras por el pasillo.

     

     

     

    Afuera llovía casi desconsoladamente.

    El viento le pegaba palizas a la cara de Él

    que se inclinaba hacia delante

    para vencer la fuerza del ventarrón.

    Al llegar a la esquina se quedó parado

    bajo el techo del balcón de Ella,

    metió las manos en los bolsillos de su gabardina y esperó

     

     

     

    Ella

    apoyó su cara en el reflejo de la noche oscura.

    Sus lágrimas se confundían y bailaban al son

    de las gotas de lluvia que golpeteaban contra el cristal.

    Iba alternando entre las caricias con el dedo índice

    en la comisura de sus labios y el vaivén

    en cámara lenta de sus pómulos acalorados contra la ventana.

    Tenía el don de fundir sus sentimientos y sensaciones

    con los aromas y condimentos que le eran conocidos.

    Sabía que Él estaba bajo su balcón.

    Podía sentirlo como una sombra difusa.

    Y al tiempo que iba acariciando sus labios,

    se animaba a meterse el dedo en la boca

    para recuperar aquel sabor a frutillas y  romero

    que le quedara como resabio de su estadía juntos.

     

     

     

    El aliento de Él

    se había instalado en su lengua,

    atrás de sus orejas, por todo su cuello,

    y volvía a sentirse húmeda cada vez que lo saboreaba.

    Se le iban cerrando los ojos

    y agitaba más su dedo en la boca

    mientras dejaba que su mano libre jugueteara

    entre sus muslos

    los de Ella

     

     

     

    Él

    se paró en la esquina

    miró al cielo dejando que el agua

    le lavara la cara como una bendición.

     

     

     

     

    No podía olvidar

    las arrugas que acababa de cocinar

    en las sábanas de Ella.

     

     

     

    y1pk7_93fcxTzws3Fx3sb94zBi7wJ0FX1C5ZoUSecJ57rdJHeqbZT8z2YIjSy4lT7NIM3qzR3j8SAg

    Foto: Sábanas - Enrique - Arte Libre

     

     

     

    Y empezó a recordar cómo la había conocido

    a Ella

     

    SIESTA

     

    8/27/2008

    Algo mágico

     
     
    Preciso que me digan algo mágico
    o al menos placentero / inesperado /
    novedades pero de cielo abierto
    con ojos de muchacha que promete
    o un zorzal de revuelo generoso
    o la estrella fugaz que anda en la noche
     
     
     
    cuéntenme por favor de aquella aurora
    que nació tan azul en los tejados /
    de aquel otoño casi primavera
    y las flores nacidas entre ruinas /
    del coro de borrachos en la barra
    y ciertas mariposas que madrugan
     
     
    cuéntenme del guardián que se dormía
    en tiempo de joviales estupores /
    de los barítonos que carraspean
    y las limpias campanas del domingo /
    en fin detalles sin mayor relieve
    que me devuelvan franjas de alegría
     
     
    Mario Benedetti
     
     
     
    La palabra sin voz - Birritas 
    Foto: Palabra sin voz - Birrita
     
     
    Ella
    lo necesita
     
    SIESTA
     
    8/11/2008

    Azul

     
     
     

    Es el color que Ella elige

    el de su mar

    el de su Aire

     

     

    Éste día

    es el color que yo

    le elijo a

    Ella

     

     

    Para vestirle la salida

    a las siete

    para adornarle la entrada

    a las ocho

     

     

    A la cuenta regresiva

    3…2…1…

    tropezaran sus párpados

    los de Ella

     

     

    Morfeo

    que la esperaba

    la levantará

    en brazos para llevarla al fondo del mar

     

     

    Dos estrellas

    marinas

    la invitaron una ronda a formar

    y entre bailes y tarareos

    una sirena de cola tornasolada

    un beso en la punta de la nariz

    se le animó a dar

     

     

     

    Ella

    entre sonrojada

    y no sabiendo si quería despertar

    sintió un sacudoncito en su hombro

    y un suave

    señorita despierte

    su cuello al espejo ya puede mirar

     

     

     

    Ella

    al verse reflejada

    un oleaje azulado la hizo reaccionar

    tenía una bufanda tornasolada

    Y antes de un grito pegar

    recordó a aquella sirena

    que en el fondo del mar

    le dio de regalo sus brillos

    para iluminarle éste día

    con un poco del azul de su mar

     

     

     

    elementales_sirena7

    SIESTA